Skyliners: vida en equilibrio a 300 metros de altura en el aire

Los skyliners son un grupo formado por seis deportistas franceses que han encontrado una forma de compensar y combinar casi cualquier deporte extremo que existe en el mundo en un único deporte doblemente extremo, más o menos para su propia diversión. De hecho, cuando vea lo que hacen estos deportistas dejará de pensar que otros deportes como el skate o el surf merezcan el adjetivo «extremo».

Aunque el miembro y portavoz de los skyliners, Tancrède Melet, quiere impresionarnos diciendo que hacen cualquier cosa para obtener una emoción electrizante (“también hacemos esquí, escalada en hielo, parapente, speed riding (mezcla de esquí fuera pista y de vuelo en parapente), vela, kite surfing…“), los skyliners principalmente combinan el alpinismo, la cuerda floja y el salto base más o menos en ese orden: escalar una montaña muy alta, caminar entre dos cimas y lanzarse al vacío desde la cinta por la que se acaba de caminar. Piense en ello.

Tancrède explica la diversión que se esconde detrás de las actividades que practican él y sus amigos: “Se siente una emoción increíble al caminar sobre una línea muy fina suspendido en la cima de una montaña muy alta. Porque, ya sabes, la mayoría del tiempo caminamos sobre pavimentos.”

El concepto del equilibrio es muy importante para el estilo de vida que guía al esquipo, y no solo cuando estamos suspendidos a miles de metros sobre una cinta, apoyándolos únicamente en una pierna. Recientemente algunos de los chicos sintieron que el equilibrio entre sus vidas personales y laborales no era el adecuado. Entonces decidieron dejar sus trabajos de ingeniería porque sentían que pasaban “demasiadas horas delante de la pantalla del ordenador” y se dedicaron a su hobby a tiempo completo. Al principio vivieron de sus ahorros, pero pronto el equilibrio se compensó y ahora cuentan con la aportación de muchos patrocinadores.

El equilibrio también juega un papel importante en la preparación para las expediciones y las representaciones. El equipo ensaya y entrena muchísimo, realiza muchas pruebas en las localizaciones y realiza una planificación meticulosa. “Digamos que no nos olvidamos de nuestros cepillos de dientes”, bromea Tancrède.

El grupo hizo una película de sus proezas llamada «I Believe I Can Fly» (Creo que puedo volar) que puede descargar aquí), y desde entonces el teléfono no ha parado de sonar. “Después del lanzamiento de la película, acudieron a nosotros muchas personas y nos ofrecieron muchos proyectos. Tenemos muchos proyectos y solemos dedicar nuestro tiempo libre a ellos. Para 2012 hemos programado dos viajes al extranjero y muchos proyectos en casa: tendremos que romper nuestros propios límites y descubrir nuevos horizontes.”   

No obstante, Tancrède cree que ahora es el momento de volver a compensar el equilibrio: “últimamente hemos dedicado mucho tiempo delante del ordenador, como cuando trabajábamos de ingenieros. Ahora hemos acabado y nos toca salir al exterior. En realidad lo necesito y lo primero que haré será saltar desde lo alto de un precipicio.”

Puede obtener más información sobre los skyliners en http://www.thebadslackliners.fr/ o en Facebook

Fotografías cortesía de:
@josephcollin y http://www.thebadslackliners.fr/