UNA VUELTA EN LE MANS
El circuito de Le Mans es una de las pistas más famosas de todos los tiempos. Formado principalmente por carreteras públicas, se extiende 13,6 kilómetros por los bosques que rodean la ciudad.Si conduce por la D338, seis kilómetros de la misma forman la legendaria recta de la carrera que lleva a la curva Mulsanne.
Desde su inauguración en los años 20, se ha modificado en 14 ocasiones, principalmente para garantizar una mayor seguridad y para mejorar el acceso de los espectadores. Cuando se inauguró, los coches corrían por la ciudad de Le Mans y por unos 17,2 km de caminos sin pavimentar.
En 1932, el circuito se redujo al trazado actual, eliminando así el recorrido urbano y añadiendo las conocidas curvas Dunlop, Esses y Tertre Rouge.
Sin duda alguna, la zona más popular de la pista es la recta de 6 km que viene a continuación de la Tertre Rouge a la derecha. Pasar a toda velocidad por la zona arbolada, se ha convertido en un símbolo de Le Mans, ya que las velocidades máximas de los coches alcanzan aquí los 241 km/h y tienden a rondar velocidades de 322 km/h o más.
En la década de los 70 los coches superaban los 370 km/h y la llegada de los motores sobrealimentados en los 80 nos permitió ver velocidades de más de 400 km/h en la recta. Sin embargo, una sucesión de fallos en neumáticos a estas impensables velocidades hicieron que los organizadores se cuestionaran la seguridad de las mismas. El resultado fue la instalación de dos chicanes antes de la carrera de 1990, diseñados para limitar la velocidad máxima de los coches más veloces.


